Caminatas·P.N. Los Alcornocales

Río de la Miel – Sendero de los Prisioneros


Puente sobre el Río de la Miel

 Por ser esta la primera vez que subo al blog una ruta por el Río de la Miel, permitirán y comprenderán  que me tome la licencia poética de empezar la caminata con un poema, con el poema más antiguo y quizás más famoso referente a nuestro río más emblemático. Lo compuso un paisano, de nombre Ibn Abi Ruh, un eminente y al parecer rico algecireño que vivió hace unos 900 años, en el s.XII. Descartándose que viviera según su estatus social en el Campo de Golf o en la Colonia San Miguel, se especula con que tuviera su almunia, es decir, su chalet con huerto y jardín, en algún punto de la orilla de tan dulce caudal.  Este es el poema:

RÍO DE LA MIEL

Detente junto al río de la Miel, párate y pregunta
por una noche que pasé allí hasta el alba, a despecho de los censores,
bebiendo el delicioso vino de la boca o cortando la rosa del pudor.
Nos abrazamos como se abrazan las ramas encima del arroyo.
Había copas de vino fresco y nos servía de copero el aquilón.
Las flores, sin fuego ni pebetero, nos brindaban el aroma del áloe.
Los reflejos de las candelas eran como puntas de lanzas sobre loriga del río.
Así pasamos la noche hasta que nos hizo separarnos el frío de las joyas.
Y nada excitó más mi melancolía que el canto del ruiseñor.
 

¿A qué altura del hoy maltratado, amputado y cegado tramo urbano del río tendría nuestro poeta su palacete? Cualquiera sabe, lo que sí se sabe, si nos detenemos en sus versos, es que a Ibn Abi Ruh le complacía el vino, la buena vida, que chuleaba a los que “censuraban” su sabia conducta, y que se lo pasaba muy bien “cortando rosas del pudor” en su ribera. ¿No os recuerda esto a otro inmortal poeta, a Federico García Lorca?… que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela…

Y ahora, que me perdone nuestro poeta algecireño, paso a explicar las características de la ruta:

CAMINATA POR EL RÍO DE LA MIEL

Detente, senderista,  junto al río de la Miel, párate y pregúntate
si serás capaz de completar esta bella ruta circular de diez kilómetros,
a despecho de los helechos que tapizan y confunden las veredas,
al rebufo de las cabras que con sus pezuñas dibujan los senderos.
Mira que a Natura le gusta montar en la montaña rusa, y que subes y que bajas,
y que el corazón alcanza el grado 3 de los 5 en los que el sistema  MIDE
valora el esfuerzo, pues invertirás entre 3 y 6 inolvidables horas.
Lo bueno es que no te verás tentado de cortar impúdicas alambradas con la imaginación,
pues andarás casi todo el tiempo por terrenos públicos, limpios de alimañas punzantes.
Seguro que puedes, amigo senderista, así que equipa tu mochila de arrojo y bocata,
que te orienta y te empuja monte arriba, tu blog dCaminata.
 

Poca verguenza tengo. Resumiendo, que ese domingo Edy, Ana y yo nos dimos el homenaje de andar y conectar dos rutas emblemáticas de la serranía algecireña: el río de la Miel y el Sendero de los prisioneros. La primera es quizás la más frecuentada por todo el arco de excursionistas que uno se pueda imaginar, desde el senderista “profesional” hasta la pandilla de amiguetes que van a la poza a bañarse, a beberse sus litronas y ya de paso a ensuciar. El tramo del río anterior al molino es el más afectado por este tipo de excursionismo irrespetuoso. Menos mal que al final normalmente se acaba cumpliendo la regla de tres del senderismo; cuanto más lejos y difícil de llegar más respeto y menos basura. Por suerte el tramo alto del río de la Miel sigue siendo dulce de verdad, sin edulcorantes artificiales.

La otra ruta, la de los prisioneros, es tal vez menos conocida, pero no por ello menos interesante. Sin embargo, entre tú y yo, no me importaría que este sendero nunca hubiese existido, pues fue construido con el sudor y la sangre (esto no es una frase hecha) de los soldados republicanos que perdieron nuestra guerra civil. Mi abuelo Diego, que también fue esclavizado en uno de estos batallones de trabajo, pero en Ceuta, estaría de acuerdo conmigo. Este camino hay que andarlo y disfrutarlo en parte por ellos, puesto que al final también nosotros quedaremos prisioneros de sus vistas y de su paisaje.

Itinerario de la ruta

En la ortofotografía de arriba se puede apreciar el pateo que nos pegamos. Son sólo 10 km, pero matones. Si lo prefieres también puedes ver la ruta en este otro enlace, en Wikiloc.

Y vayamos ya con las fotografías y las indicaciones, que Ana y Edy están esperando. ¿Donde? Esta ruta se puede iniciar tanto en la salida oficial, al principio de la pista de zahorra que no sé por qué motivo se llama “Avenida” del Campo de Gibraltar; o al final de la Calle Curro Muelas, lugar alternativo elegido por nosotros. Pasando ese portalón nos encontramos con un rancho de vacas de considerables dimensiones, que según uno de los camareros de la Venta del Cobre fueron dependencias de la Guardia Civil. Por esa pista, y haciendo caso de la “única” baliza indicativa, llegaremos al puente del río de la Miel.

Inicio de ruta

Restos de un incendio reciente

Bifurcación. La baliza nos obliga a seguir a la derecha.

Garganta del río de la Miel

Puente sobre el Río de la Miel

 En varios textos, sobre todo en internet, se puede leer que dicho puente es de origen medieval, e incluso romano, como indica el autor que ha escrito en Wikipedia el artículo que trata sobre este río. Me gustaría saber en qué fuentes ha leído para asegurar eso tan arriesgado. Yo la verdad no me arriesgaría a tirar tan lejos, en todo caso apostaría porque fuera construido más o menos a la par que el Molino del Aguila, en el s.XVIII quizá aprovechando los cimientos de otro anterior, pero ¿romano? También dice esta persona que por este puente y río se pueden ver aún “restos de la calzada llamada la Trocha”. Aquí sí que me deja un tanto noqueado. Es innegable que por esta garganta pasaba también un camino de arrieros, incluso más arriba se puede observar como esta vereda está empedrada en algunos tramos, al igual que la Trocha, pero son caminos diferentes, por el río de la Miel no pasaba nuestra Trocha. Ambos, sin embargo, tenían la misma finalidad; conectar con las Corzas y con el Puerto de los Alacranes, y de ahí con el Valle de Ojén.

Subiremos por el canuto hasta que nos salga al paso el cartel de final de recorrido. Nooooo… no hemos acabado todavía, ni mucho menos. Esto sólo ha sido para calentar, una toma de contacto para las piernas y los ojos ¿verdad Edy?

Subiendo por el canuto

Molino del Aguila

Interior del Molino del Aguila

En estos canutos se desarrolla la Laurisilva. Detrás de un nombre tan bonito es obvio que se esconde algo bello y único. La Laurisilva es un tipo de vegetación con unas características peculiares, que sólo se encuentran a gusto en ambientes donde la humedad es alta a lo largo de todo el año y la temperatura constante, con pocas oscilaciones térmicas. Hablamos de árboles y arbustos como el laurel, el durillo, el avellanillo, el ojaranzo y el acebo, todos ellos con la forma de las hojas similares al laurel.

Estamos andando, en realidad, por un paraje natural en el que hace millones de años algo o alguien toco el botón de “pause”. A finales de la Era Terciaria, la cuenca mediterránea evolucionaría desde unas condiciones claramente subtropicales hasta definir el clima actual que todos llamamos mediterráneo, con veranos cálidos y secos e inviernos templados y lluviosos. Pero, debemos preguntarnos, ¿en todas partes? No, parafraseando a Astérix y Obélix, hemos de celebrar que en estas gargantas pobladas por irreductibles especies vegetales, la laurisilva resiste ahora y siempre al invasor con unas condiciones ambientales que la hace invencible… ¿Será este invasor (los romanos) el cambio climático, que no tiene nada que hacer contra nuestros canutos? Esperemos que esa poción mágica no se acabe nunca, por favor.

Canuto o bosque de ribera

Helechos reales

La ruta oficial termina en un murete frente a la popular Poza de la Chorrera. A partir de aquí se supone que hay que pedir permiso a la Oficina del Parque de los Alcornocales, ya que entramos en un sector catalogado de especial protección. Sólo que se haya hecho esta catalogación está muy bien, pero estaría mucho mejor si luego esta protección se llevara realmente a cabo.

Sigamos con las indicaciones: Saltamos el murete y pasamos la Poza de la Chorrera. Hecho esto nos veremos obligados a cruzar el río a nuestra izquierda, pero que en realidad es el margen derecho del río según baja. Una vez en la otra orilla, donde veremos otra poza, seguiremos la vereda alrededor de 1 km hasta encontrarnos con el siguiente salto de agua y correspondiente poza, también muy popular, llamada Cola de Caballo. Es reconocible por la inclinación de la laja y por su estrecha cascada.

Poza de la Chorrera

Cruzando a la otra orilla

Poza de la Cola de Caballo

A partir del salto de la Cola de Caballo debemos calcular unos 400 ó 500 metros más, hasta que arribamos a un sitio en el que realmente es imposible continuar y donde hallaremos un par de hitos de piedra. Les hacemos caso y volvemos a cruzar el río, a cambiar de orilla, como hacen en la fotografía de abajo nuestros intrépidos e irreductibles Edy y Ana. Desde ahí subimos por la ladera unos 30 metros y encontramos una vereda, la vereda de arrieros que comenté antes. Salimos del canuto, tomamos esa vereda a la izquierda, monte arriba.

Cruzando de nuevo el río

Vereda que asciende hacia las “cabezuelas”

Garganta del río de la Miel

Edy en plan alpinista

Tramo empedrado del camino de arrieros, similar a la Trocha

Esta camino de arrieros que nos sale al paso parte en realidad a espaldas del Molino del Aguila y finaliza en la carretera de las Corzas. Recorremos la ladera de las Eclarecidas Altas y disfrutaremos de unas vistas privilegiadas de la garganta y de un cachito de Bahía de Algeciras. Acabaremos topándonos con una bifurcación, y tomaremos el ramal de la izquierda, el que nos baja de nuevo al río. A la mitad del trayecto atravesaremos un claro en el monte conocido como las “cabezuelas“.

Bifurcación:tomar el sendero de la izquierda

Volvemos a encontrarnos con el río

Accedemos otra vez al canuto. Merece la pena detenerse un rato, y ya de paso tomar aire porque nos espera quizás el mayor desnivel de la caminata. Cuando cruzemos otra vez el río debemos girar levemente a la derecha y buscar los hitos de piedra que nos irán marcando la senda. Esta asciende cosa de kilómetro y medio hasta el cortijo de Manzanete. Durante el camino comprobaremos que a los madroños les encanta este tipo de ambientes, y ya casi arriba del todo atravesaremos de nuevo un par de claros más en el monte, pero que esta vez se trata de alfanjes, pequeños llanos despejados donde en su día funcionó un horno de carbón

Ahora toca subir hasta Manzanete

Y seguir subiendo…

Madroños

Edy a punto de ser atrapado por la telaraña

He aquí abajo la zona de Manzanete, donde se observa claramente un cruce de senderos. Nosotros haremos caso a las indicaciones de Ana Y Edy, que una vez recuperado el aliento nos invitan a descender ¡Por fin! hacia la derecha. Siguiente objetivo: conectar con el Sendero de los Prisioneros. En ese punto estaremos en un palco vip para gozar de las vistas del tramo alto del río de la Miel, Sierra Luna y las Eclarecidas Altas.

Por fin en Manzanete: A la izquierda

Conectando con el Sendero de los prisioneros

Tramo alto del río de la Miel

A partir de la fotografía del puente de abajo iniciamos como el que dice otra ruta, ¡toma ya 2×1! Estamos en realidad donde finaliza la ruta del Sendero de los prisioneros. Se trata de un puente abandonado, que no llegó a terminarse, y que forma parte del viario del sistema de defensa del Campo Gibraltar ideado por las autoridades franquistas a inicio de la década de los 40 para protegernos de un posible ataque de las Fuerzas Aliadas, que en mala hora no se decidieron a invadirnos. Siempre que paso por ahí me pregunto por qué no llegó a concluirse ¿Porque el peligro pasó y ya no era necesario?  ¿Porque el ingeniero de caminos que lo proyectó  minusvaloró lo agrestre y “guerrillero” del lugar y vio muy complicado pasar de ahí?

Puente abandonado en el Sendero de los prisioneros

En el puente del Sendero de los prisioneros

Divisando la Bahía desde el Sendero de los prisioneros

Desde estas alturas observamos perfectamente el itinerario recorrido y el que nos queda. Abajo serpentea el río de la Miel, encajonado por los montes de Majadal Alto de la sierra de las Esclarecidas y por los montes de Comares, de la Sierra del Algarrobo. Ambos montes son de titularidad pública. A lo largo de este sendero veremos un par de carteles informativos que lamentablemente ya no cumplen su función, pues están como quemados, ilegibles.

Monte de Comares, Garganta del río de la Miel y Bahía de Algeciras

El Algarrobo desde el sendero de los Prisioneros

Tramo más ancho del sendero

Cerca de la zona conocida como de los Tres Pinos, es cuando el sendero de los prisioneros se asemeja más a una carretera, con sus obras de evacuación del agua y sus quitamiedos. En uno de estos hallaremos un testimonio histórico que nos pone en la pista de lo que significó esta injusta obra.  Se trata de una inscripción realizada por uno de los 15.000 presos republicanos que entre 1939 y 1945 fue forzado a trabajar en estos batallones de trabajo. Si tenemos dificultades para leerlo contamos con la ayuda de un gran panel informativo, este sí en buenas condiciones, muy bien ilustrado con texto y fotografías de esa época.

La inscripción dice literalmente: “Aquí ansido (han sido) licenciados los soldados del Batallón Disciplinario nº 22 pertenencientes a la quinta Región. 22-2-42

Supongo que el soldado en cuestión, además de eso, hubiera escrito algo más acordándose de las familias de las autoridades que le enviaron allí si no hubiese temido más represalias.

Inscripción hecha por un preso republicano

Acercándonos a los Tres Pinos

Bifurcación en el cerro del Rayo: a la izquierda

Finalizando la ruta

Como ven, la ruta la finalizamos en la Venta del Cobre, con una merecidísima cerveza fría en la manos. Va por ustedes y sobre todo por la memoria de esos hombres que sufrieron en esos montes.

¡Salud !

¡Chistera chistera la caminata está fuera!

2 comentarios sobre “Río de la Miel – Sendero de los Prisioneros

  1. Ruta cojonuda para una mañana. La cervecita del mediodía te sabe a gloria. Un trabajo cojonudo con las indicaciones y las fotografías. Un millón de gracias por compartirlo.

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