Caminatas·P.N. Los Alcornocales

Facinas, encrucijada de caminos


Facinas

Este sábado pasado, día sorprendentemente caluroso, elegí para mi caminata un pueblo al que ya considero mi segunda patria: Facinas. Pueblo al que me unen lazos familiares desde hace muchos años y al que tengo especial cariño. Sus gentes, su entorno y ¡su gastronomía! no suelen dejar indiferente a nadie. Las posibilidades que brinda Facinas para la práctica del senderismo son enormes, no por nada se la conoce también como la Puerta sur de Los Alcornocales. Con esta caminata quisiera mostrar que aunque sea un pueblo humilde y la verdad no muy pintoresco, Facinas y su enclave siempre han sido eso, una destacada encrucijada de caminos.

Situada en el extremo norte de la Sierra de Saladaviciosa, Facinas domina desde sus cerros buena parte de la comarca de la Janda, denominada así porque en el lugar que hoy ocupan tierras de cultivo y de pasto existía hasta la década de los sesenta, fecha en que por desgracia fue desecada artificialmente, una de las principales lagunas de España: la laguna de La Janda.  Con una extensión de 50 kilómetros cuadrados recibía las aguas de numerosos arroyos y, principalmente, de los ríos Barbate y Almodóvar. Años de lluvia como fueron algunos de la década de los noventa, la resucitaron prácticamente, lo que nos da una idea de lo bravas que son estas tierras.

Panorámica del curso del Almodovar y del campo facinense

La ruta que propongo hoy es eso, una propuesta; pues tirando de mapas, de Google Earth y sobre todo del conocimiento del terreno que proporcionan las caminatas previas y los consejos de los lugareños, se pueden sacar más propuestas, más rutas. Facinas tiene sin duda parajes más bellos desde el punto de vista ecológico, que ya irán apareciendo, pero esta ruta pasa por sitios donde la naturaleza, la Historia y el trabajo del hombre confluyen para mostrarnos una imagen fidedigna de lo que es Facinas y su entorno. Quién se anime a andarla pasará por sitios donde antes discurrían una calzada romana o caminos reales del Medievo, observará tumbas antropomorfas y se sorprenderá ante una torre almenara bastante desconocida.

Según sean las ganas de caminar y el número de caminantes, la ruta se puede hacer circular (15 km) o lineal, posando las posaderas en el Cerro de la Torrejosa, al lado del Pantano de Almodóvar (8 km); lo que se traduce, sea una opción u otra, en unas 4 ó 5 horas de caminata.  Como ya se habrá supuesto, la ruta atraviesa propiedades privadas. Se trata de un par de pequeños ranchos o vaquerías, pero la experiencia me dice que si vamos cerrando las alambradas para que no se escape el ganado (más bien escaso y pacífico por supuesto), no habrá ningún problema con los propietarios. Gente por lo demás agradable y dispuesta a ayudar; al final son ellos los que en realidad te van guiando. Gracias a ellos aprendí que por esos campos la mejor forma de decir “camino”, “ruta”, “senda” o “vereda” es “colada“; ese es el término que suelen utilizar. Sigue esta “colá” palante, te dicen. Esa enseñanza no tiene precio.

Esta es mi propuesta:

Esquema de la ruta, desde Google Earth

Y visualizándola en mapa:

Esquema de la ruta, desde Iberpix

Y vayamos ya con la ruta. El punto de partida será en la barriada de Vico (en la parte baja del pueblo), en concreto en el km 1,5 de la carretera CA-221 Facinas-Los Barrios, a pocos metros del Ventorrillo “El Nene”, donde se puede dejar el coche y a la vuelta recuperar fuerzas con una buena cerveza y una tapa de chicharrones.

Ventorrillo del Nene. Vereda a seguir

El mismo nombre del lugar nos da una pista sobre lo remoto de su pasado. Aunque aún está pendiente de que la arqueología lo confirme, se cree que por la zona existió un poblamiento rural hispanorromano. Eso es lo que significa” Vicus“, de donde proviene Vico. Tomando esa entrada seguimos todo recto en dirección al Río Almodóvar.

Hacia el Río Almodovar

Nos cruzamos con el Arroyo del Ventorrillo, que un poco más adelante se hará uno con el de La Motilla. No parece gran cosa, pero en días de lluvia estos arroyuelos se tornan caudalosos. Hasta no hace mucho desembocarían en ellos las aguas que hacían funcionar antes los seis molinos maquileros que han existido en Facinas.

Arroyo del Ventorrillo y Sierra de Saladaviciosa

A lo largo del camino nos encontraremos con muchas chumberas, acebuches y gamones. El croar de las ranas será nuestra banda sonora. Obsérvese el puentecito de madera.

Colada hacia el Río Almodovar

Si miramos a la izquierda divisamos la Silla del Papa, la cota más alta de la Sierra de La Plata. En su cumbre podemos visitar los restos de un oppidum (lugar fortificado) turdetano, de época prerromana. Se piensa, además, que dicho emplazamiento pudo ser el precursor de la futura Baelo Claudia. Según Adolf Schulten, un afamado arqueólogo, la Silla del Papa es el Mons Belleia que nombran las fuentes antiguas, el mismo lugar donde el general romano Sertorio reunió a sus aliados lusitanos en el año 80 a.c. en la guerra civil contra Sila.

Silla del Papa. Sierra de La Plata

Poco después nos acercamos a una curva cerrada muy próxima al río que nos obliga a continuar hacia la derecha. Una nutrida colonia de palmitos rompe la monotonía de los gamones, planta que al parecer abunda en terrenos sobrepastoreados.

Colada hacia el Río Almodovar

En cuanto a fauna, aparte de la cabaña habitual de ovejas y vacas retintas, me topé con alguna que otra perdiz o codorniz (no sabría decir cuál, la verdad), mosquitos enormes pero nada agresivos, y con muchas, pero muchas babosas, la mayoría de las veces solas y otras a pares, juntas y revueltas en una actitud muy mocosa que sospecho fuera una cópula. El ejemplar de abajo podría medir sus buenos seis o siete centímetros.

Babosa

Y por fin llegué al Río Almodóvar, que delimita con su curso la vertiente sur del Parque Natural de Los Alcornocales. Al fondo se puede observar la silueta piramidal del monte de la Torrejosa, destino principal de mi caminata. Esta parte del río debe ser de las más anchas.

Río Almodovar

A esas alturas del camino ya estaba acercándome a otro de los destinos que me propuse encontrar ese día y que lógicamente no había visitado nunca: La Pasada del Mojón. La primera vez que me encontré con este curioso topónimo fue documentándome en artículos de la revista tarifeña Aljaranda. En uno de ellos el autor comentaba que esta Pasada del Mojón era un tradicional cruce del río, por ser en ese tramo el cauce menos hondo y estrecho. Por esa zona pasaría, según su teoría, la vía antigua más importante que atravesaba nuestras tierras en dirección a Sevilla: La vía VI (calzada romana) o vía Heraclea.

De las fuentes pasé al trabajo de campo, es decir, a preguntar a cuanto facinense se cruzara en mi camino por el paradero de tal lugar. Vicente, el dueño del Mesón el Candil, me puso tras la pista. Recuerda Vicente que a la Pasada del Mojón se iba de excursión con el colegio y que aquello consistía en una serie de piedras toscamente labradas, mojones, que permitían vadear el Almodóvar. Ni el alcalde pedáneo se libró de mis pesquisas; me orientó con mucho tino. Ya en el camino, después del meandro de la foto, me encontré con un par de viejecillos desayunando su buen bocadillo de chorizo. Fueron ellos los que me dieron a elegir entre seguir la vereda que me llevaba directo a la Pasada, pero alejándome un tanto del río, o entrar por una valla por un camino más pegado al curso de agua pero más complicado. Ni me lo pensé: esta es la hangarilla de madera, la de la derecha, por la que hay que entrar:

Hangarilla por la que se entra

Atravesando un coqueto bosque de acebuches surge poco a poco una veredilla, que arrimándose cada vez más al río, me condujo directamente hasta este curioso puente de hierro.

Puente sobre el Río Almodovar
Mi sombra refrescándose en el Río Almodovar

Continuando por la vereda de abajo pasamos al lado de un rancho, abrimos y cerramos otra hangarilla y salimos a la colada que nos conduce, girando a la izquierda, hasta la Pasada del Mojón. A la derecha observamos a lo lejos la Aldea geriátrica, otra encrucijada de caminos e historias sin duda.

Vereda junto al río

Ya tenemos más cerca el cerro de la Torregrosa, arriba a la derecha.

Colada hacia la Pasada del Mojón

Por fin llegué a la Pasada del Mojón, tras atravesar la segunda vaquería. Confieso que me sentí algo decepcionado, pues aunque sabía, repito, que sólo se trata de un antiguo paso que se realizaba saltando de mojón en mojón, esperaba encontrarme con “más de un mojón”; y de hecho conté dos o tres más, pero enterrados por el cauce o por los zarzales. Ya me lo advirtió el último ranchero con que hablé, que la corriente y los años habrían hecho desaparecer los mojones río abajo. Juzguen ustedes:

Pasada del Mojón
Pasada del Mojón

Decepcionado o no, ahí hice un alto en el camino y me comí una naranja. Mientras me la comía no pude evitar ponerme a desbrozar los zarzales, talar algunos acebuches y visualizar una calzada de piedras serpenteando por aquellos campos. La imaginación es lo que tiene, que embellece las caminatas.

Volviendo a la realidad, y de ser ciertos los artículos y mapas que he leído y estudiado sobre este tema, por este lugar o por las proximidades pasaría la famosa Vía VI o Heraclea, una especie de autovía del mediterráneo. A grandes rasgos, vendría desde la Carteia de la Bahía de Algeciras, pasaría por las proximidades de Los Barrios y luego torcería por donde hoy discurre la CA-221, la Venta de Ojén, rodearía el monte de la Torrejosa y cruzando el río Almodóvar a unos 3 km de Facinas, la Vicus Fauciana de tiempos romanos, se dirigiría a Cádiz por la actual N-340, Sevilla… y Roma, claro. Partiendo de esta vía principal, saldría un ramal para Baelo Claudia.

Este es el trazado que yo me aventuro a proponer basándome en lo que he leído:

Calzadas romanas

Y ahora, dando un gran salto en el tiempo, abordamos los caminos medievales que atravesaban las vegas de Facinas, llamada en esa época Faysana. Como los antiguos podrían ser antiguos pero no tontos, aprovecharon el trazado de la calzada romana, y potenciaron o crearon otros nuevos (en azul). Las dos vías principales serían esta vía proveniente de la Bahía, con el camino de la “La Trocha” como ramal secundario y la actual N-340. Además, otro camino correría pegado a la Sierra del Niño hasta Medina Sidonia. Debemos tener en cuenta que en todo momento debían sortear la laguna de La Janda. Por último, otro camino se dirigiría hacia Tarifa por el interior, por Puertollano (Santuario de La Luz). Por poner un sólo ejemplo, tanto este camino interior como el de la costa fueron utilizados por el ejército de Alfonso XI  en su periplo para la conquista de Algeciras.

Caminos medievales (en azul)

Dejemos ya los caminos virtuales del pasado y este nudo de comunicaciones que fue la Pasada del mojón para volver al camino real. Abandonado el meandro del río debemos girar al sur y buscar la carretera de Facinas, la que nos lleva al área recreativa de Los Tornos. La encontraremos a menos de un kilómetro. Una vez que estemos en ella, torcemos a la izquierda por la vereda de zahorra habilitada para los caminantes y que lleva a Los Tornos.

Vereda hacia Los Tornos
Entrada al Área recreativa de los Tornos

Seguimos la recta, y justo donde la carretera atraviesa un puente y empieza a subir hacia la derecha, nos paramos, pues hemos de abrir la cancela que tenemos enfrente. Es un pontón grande por el que se accede al camino de mantenimiento de los molinos. Siempre está abierto y la única restricción va dirigida a vehículos no autorizados. Seguiremos la vereda en dirección al Cortijo del Pedregoso, al pie del monte de la Torregrosa, para mí la joya de la corona de estos lares. Hemos de estar atentos a la situación de la gran laja que hay en el centro. En ellas disfrutaremos de otro viaje al pasado, el que nos proporcionará un buen número de tumbas antropomorfas excavadas en la roca. Y ya para empacharnos de Historia y de misterio, sólo hemos de subir a la cima, donde nos espera una torre almenara bastante desconocida.

Monte de la Torregrosa

Muy fácil. Estamos a las puertas del espléndido Cortijo del Pedregoso. Justo detrás hay otra cancela donde empieza un carril. El monte es privado, por lo que debemos mostrar el respeto y cuidado pertinentes, pero no creo que surjan problemas; yo lo he subido ya tres veces sin percance alguno. A la derecha del carril buscamos la laja con las tumbas, todas rellenas en parte de tierra y sembradas de vinagretas, como si se tratara de una ofrenda natural.

Tumba antropomorfa
Tumbas antropomorfas
Vista del Pedregoso desde la Laja de las tumbas

Aunque, como he dicho, ya había subido a la cima del monte, nunca antes había visto estas tumbas; vagamente recordaba alguna referencia en internet o alguna fotografía, pero lo cierto es que disfruté mucho en esta laja. Con la cabeza un tanto aturdida  entre tanto ir y venir en el tiempo, y lo efímero de éste, regresé al carril y me fui al encuentro de la Torre del Pedregoso, o Torregrosa, una misteriosa torre almenara que vigilaba los caminos medievales de Facinas y Tarifa. Esta torre se merece una caminata-entrada aparte,  que ya tengo casi lista para mostrar en mi bitácora próximamente.

Torregrosa

Tal como dije al principio, la ruta puede ser lineal terminando en este punto, o regresar por la carretera a Facinas, que para el que no lo haya hecho nunca es muy bonito. Entre la calor que hizo ese día, y que ya tengo un poco visto ese trayecto de vuelta, adivinen qué opción escogí. Ave, digo hasta otra, caminantes.

Para saber más, si aún quedan fuerzas, los siguientes enlaces:

– Los orígenes históricos de Facinas, de Juan José Alvarez Quintana

-Los caminos y cañadas de Tarifa en los itinerarios del rey Alfonso XI de Castilla, de Manuel López Fernandez

-Facinas medieval, el fanstasma Idrisi y otros relatos (I), de Juan José Alvarez Quintana

-Facinas medieval, el fanstasma Idrisi y otros relatos (II), de Juan José Alvarez Quintana

-Vías romanas en el Campo de Gibraltar, de Gonzalo Arias

15 comentarios sobre “Facinas, encrucijada de caminos

  1. Quillo , esta mu´currao.A ver si pico al Juanillo y te acompaña en la proxima, yo…, tu sabe, estoy de lo mio mu´mal.

    1. Como quieras Carlos, y tú también, yo creo que si te pones la capa y el tricornio te entra el coraje y no hay monte que te pare. Nos vemos queso.

  2. Hola Juanma,
    muy buen artículo. Ya sabes de mi interés por conocer los caminos históricos de la provincia de Cádiz. A Facinas llevo tiempo queriendo ir pero la ruta que tengo en mente aún es muy larga para un mes de marzo, a bien seguro que cuando cambien la hora la haga pero a día de hoy no. Así que te pregunto por otra ruta que tengo en mente, y espero que me arrojes luz sobre cómo hacerla. Sería salir de Facinas y subir a la Sierra de la Plata hasta la Silla del Papa. ¿conocerías algo?

    1. Buenas Jose Manuel,
      Gracias por el comentario, y te digo lo mismo sobre tu última entrada. Mezclar Historia y naturaleza es un pasote; eso es lo que pretendo hacer también en algunas de mis caminatas. Y en parte gracias a vuestro blog, que me ha animado para poner en el mismo formato historias que ya hacía pero sin darle se supone “salida”. En cuanto a lo de Facinas, ya te contesto mejor por email. Saludos.

    1. Buenas Carlos. Una página muy conseguida y chula la tuya. Me gusta mucho la estructura que tiene, y las fotos por supuesto. Y muy gracioso el pequeño buitre leonado. Gracias por tu comentario y nos vemos en las montañas.

  3. Buen artículo y mejores fotos. Esto de compartir conocimientos y experiencias, es positivo. Sdos. Antonio Alba

  4. Un buen trabajo es lo que tu haces me ha encantado el tema del la torre del pedregoso y todo lo que hable o se escribas de mi pueblo FACINAS.

    Mi enhorabuena y muchas felicidades.

    No se quien eres pero te veo muy vinculado con Facinas.
    Tengo una pagina personal de Facinas que seguramente habras visitado me gustaria le echaras un vistazo si no lo has echo antes.
    Un saludo de Cristóbal

    http://facinas.org

    1. Gracias Cristobal por sus palabras. Es una pena que la Torre del pedregoso, la Torrejosa, no sea más conocida. De las torres almenaras que yo conozco de nuestra comarca es la mejor conservada, aunque esté desmochada, a la mitad, se podría decir. Me atrae mucho el pasado de esta torre, lo malo es que hay muy poca información, cualquier cosa que usted sepa y yo no haya puesto en el artículo, le agradecería que me la trasladara. Por cierto, el el blog hay otro artículo hablando de Facinas: que no sé si habrá visto.

      Pues sí, estoy vinculado a Facinas desde hace ya unos añitos. Soy de Algeciras, pero los fines de semanas que podemos tiramos para allá. Mi suegra es Pepichi Guerrero, no sé si la conocerá, y tiene la casa en la calle Feria.

      Claro que conozco su página, quién quiera saber algo de Facinas ha de pasar por ella. Personalmente me atrae mucho la historia popular de los pueblos, en este caso Facinas, de sus gentes sobre todo, y todo lo que pueda saber de esta experiencia personal siempre será poco.

      Gracias de nuevo Cristobal por visitar mi blog, y espero verle algun día por Facinas.

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