Caminatas·P.N. Los Alcornocales

Garganta del Capitán


Portada: Arroyo de Botafuego en la Garganta del Capitán

¿Qué lugar elegirían para llevar de caminata a un grupo de personas, algunas de las cuales es la primera vez que te acompañan, que sea cercano, bonito e interesante? ¿Qué ruta elegirían que sea representativa del sector algecireño de los Alcornocales, de su paisaje y de su historia, y que sea medianamente “andable” para todo el mundo? En fin ¿qué ruta elegirían para que ese grupo de personas no te corra luego a gorrazos, te acompañen una segunda vez y sobre todo vuelva a sus casas satisfechas?

Pues en tal tesitura me he visto yo recientemente, y acabé decantándome por la Garganta del Capitán para la que ha sido la 1ª dCaminata Popular, la primera caminata en la que ejerzo diríamos que de guía. La verdad es que la elección del lugar no me supuso un quebradero de cabeza; pocos sitios como la zona de la Garganta del capitán resumen tan bien nuestro entorno más cercano y la interacción del hombre con éste. Y en cuanto  a eso de ejercer de guía, que pensándolo bien conlleva su responsabilidad, sólo diré que sarna (o zarza también podría ser) con gusto no pica, y que el más agradecido soy yo, pues es todo un privilegio compartir con los demás esta pasión andarina, enseñar lo poco que sé y encima que te escuchen.

Itinerario de la ruta

 Tal como se aprecia en el itinerario, la ruta es circular, de dificultad yo diría que mediana pues recorrimos sus buenos 8,4 km, y sólo señalizada en algunos tramos, lo cual no impide una fácil realización si antes estudiamos bien el terreno. ¿Cuánto tardamos? Algo más de 4 horas, pero ya digo, sin prisas, con sus paradas en cada una de las salas de este museo natural, y las correspondientes charlas en PowerPoint y 3D del supuesto guía.

La ruta la iniciamos en la primera pista de la CA- 9208 por el que se accede a la Garganta del capitán viniendo del Cobre. Paralela a dicha carretera discurre el sendero Puerta verde de Algeciras. Tal como indico en el pie de foto de abajo, es el camino de toda la vida para ir a la garganta; al menos el que yo siempre he hecho desde chico. Me recuerdo con 13 ó 14 años, junto a los amigos de la calle, en plan pequeños Indiana Jones por ese mismo camino y posiblemente sin permiso paterno. De las proximidades de Pajarete cogíamos las vías del tren y llegábamos hasta la Rejanosa, cruzábamos el monte y ya estábamos ahí… menudo peligro, pero qué bonitos recuerdos; ya que estamos en plan peliculero, como los niños de la película “Stand by me”.

Posiblemente emprendíamos, sin saberlo, una de las dos variantes con las que se iniciaba el camino de la Trocha, el que atraviesa la sierra por esta garganta y conecta con la comarca de la Janda.

A nuestra izquierda contemplaremos los montes de las Esclarecidas y las gargantas. Tal vez tengan suerte y pillen una de esas hermosas mañanas en que las nubes circulan tan bajas que parecen prenderse de las copas de los árboles.

Helos aquí a esos buenos senderistas, de izquierda a derecha: Toñi, Conchi, Carlos, Elena, Cristina, Daniel, Aldana, Julia, Guadalupe, Ana y David.

Amiguetes en el inicio de la 1ª dcaminata Popular

A 1.5 km del inicio de ruta y una vez cruzado el arroyo de la Fuente Santa hemos de abandonar la pista, la cual nos llevaría directamente a la garganta y la poza de la Chorrera, y descender la colina en busca del siguiente arroyo, el de Botafuegos, donde encontraremos el Molino de San José.

Hacia los molinos, por el camino de toda la vida

Y ahora que vamos andando … vamos a contar mentiras. Qué acierto y qué gran inversión han realizado las autoridades competentes al señalizar oficialmente esta ruta para el disfrute de los campogibraltareños y de todo aquel que nos visite. Es imposible extraviarse gracias a las estupendas balizas de madera. Y qué decir de esos paneles informativos en los que dan cuenta de la historia del lugar, del funcionamiento de los molinos, del origen de la Tumba del Capitán, de la singular flora del lugar, etc.

Sí, una pena que sea una burda broma. Quizás sea la mejor forma de afrontar algo a lo que no se le encuentra sentido, y que personalmente me mosquea. Estamos andando, aparte de por un lugar bellísimo, por medio de uno de los mejores capítulos de nuestra tradición. Estamos visitando, señores de la Junta o del Consistorio, me da igual, de enclaves históricos que se levantaron poco tiempo después que la Capilla de Europa o la Iglesia de la Palma. La Tumba del Capitán, por ejemplo, es de ¡1834! nada más y nada menos.  No se comprende que esta ruta, este lugar, no haya recibido el mismo trato que por ejemplo el Río de la Miel, que no haya sido señalizada e incorporada al catálogo oficial de rutas. Así nos va amigos, este es el trato que le damos a nuestra historia, la condenamos a que solita se vaya desmoronando y a que la devore las zarzas.

Llegando al Molino de San José
Molino de San José

 Bueno, ya me he tomado una pastillita contra el desencanto, y otra para favorecer la autogestión, pues humildemente quisiera contribuir con mis tijeras de podar para despejar y dar a conocer algo del pasado de este entorno. Y con la tijera de podar propiamente dicha también, pues la semana anterior, cuando hice el mismo recorrido para preparar la caminata, me entretuve en cortar un poco las zarzas que dificultan el peor tramo de la ruta y facilitar la travesía. Lo digo ahora que no me ve nadie, jejeje, que en su momento me dio vergüenza decirlo. Y vuelvo a insistir desde mi blog: señores autoridades competentes, me ofrezco como operario de mantenimiento de rutas y como guía local, vamos, algo así como un “ecovarilla“.

En la fotografía de abajo tienen un fiel ejemplo de lo que vengo hablando. Lo mismo que los hongos amarillean y se apoderan poco a poco de las fotografías antiguas, en este caso la hiedra, las zarzas y sobre todo el abandono se va adueñando del Molino de San José.

Este molino harinero es, pese a todo, el que mejor se conserva de los tres que en su día trabajaron en el curso medio del arroyo Botafuegos. Consta de dos dependencias: el molino propiamente dicho, de dos plantas; y una sala construida enteramente en ladrillo que serviría como almacén y quizás establo. Contemporáneo de los molinos del río de la Miel y del arroyo del Raudal, su construcción se remonta  al siglo XVIII, cuando los gibraltareños, tras ser expulsados del Peñón por los ingleses inician su particular diáspora, fundan las poblaciones de San Roque y los Barrios y refundan Algeciras. Estos molinos darían de comer a los nuevos pobladores, y es que ¡Había que ganarse el pan!

Interior del Molino de San José
Cao del molino
Compuertas en el cao

Si queremos hacernos una idea de cómo funcionaba un molino harinero, aquí tenemos el de San José.  Aún están a tiempo de observar su estructura y la mayor parte de sus componentes. En la parte de atrás del molino, siempre a una altura superior se encuentra el cao, la acequia que le robaba agua al arroyo y la conducía a los cubos. A través de estos cubos, contenedores cilíndricos de unos 7 u 8 m. de altura (¡Cuidado cuando estemos cerca de ellos!), el agua caía al cárcavo, adquiriendo fuerza y presión, y hacia mover el rodezno en la planta baja del molino, una especie de rueda con paletas que a su vez y mediante un eje transmitía el movimiento a las piedras o muelas que molían el grano, ya en la planta superior. Una vez hecha la molienda el agua regresaba al caudal a través del caz, un canal abovedado de evacuación.

Como anécdota histórica, contar que los molineros más afamados provenían de la sierra malagueña. Especialmente conocidos fueron la familia de los Escalona, que aún se “ganan el pan” en el molino del río de la Miel. Y las ruedas del molino, de Francia; en el par de ellas que aún se conservan en los alrededores puede comprobarse incluso la marca.

Cubos del Molino de an José
Uno de los cubos
Mirando por uno de los ojos del molino.

Continuando el sendero, a través de un conglomerado floral de zarzas, lianas, hiedras, acebuches, adelfas y alisos, entre otros, y a unos 400 m. nos aguarda el Molino de Enmedio. Es común esta denominación cuando son varios los molinos; en el arroyo del Raudal, en los Barrios, también ocurre lo mismo. Aunque quizás tuvieran otro nombre oficial, popularmente serían conocidos por su ubicación: sencillo y efectivo. Este se encuentra “en medio”, porque arroyo arriba se encuentra el Molino de las Cuevas, que no visitamos ese día, ya que está prácticamente por los suelos y fagocitado por la vegetación.

Este Molino de Enmedio también lucha por no verse devorado por la espesura. De dimensiones más reducidas, lo más atractivo de esta construcción es el gran arco que sostiene el cao. La frondosidad es tal que hasta cuesta adquirir perspectiva y distancia para realizar una fotografía en condiciones. No se extrañen si cuando se encuentren en ese lugar creen haber visto, entre la maleza, a Mowgli jugando con el oso Baloo y la pantera Bagheera, pues estaremos andando por nuestro particular “Libro de la Selva“.

LLegando al Molino de Enmedio
Eh, que yo también quiero salir…
Accediendo al Molino de Enmedio
Molino de Enmedio, observese el arco a la derecha

Ahí, junto al arroyo de Botafuegos, a escaso metros del molino, hicimos nuestra primera parada. El sitio es ideal para ello, y para contemplar la flora y las condiciones ambientales del canuto.

Un refrigerio en el arroyo de Botafuego

 Justo después de abandonar el emplazamiento del molino, al principio de donde se abre un nuevo claro, debemos estar atentos a un mojón de piedra que nos indicará la dirección a seguir: a la izquierda y monte arriba.

A menos de 100  m. y también a la izquierda, buscaremos una veredilla que se interna a través del matorral. Sí, por ahí, no teman, pues aunque no lo crean, por esa veredilla, por ese pasillo del museo natural que estamos visitando se accede a otra sala histórica: a la Tumba del Capitán.

Tumba del Capitán… Fiiiiirrrrmes.
Cruz con inscripción de la Tumba del Capitán

Cuádrense, saluden al Capitán y pregúntense qué hace una cruz como esta en un lugar como este. En primer lugar leamos el texto del epitafio grabado a cincel en la roca: “Aquí yace Gabriel Moreno que fallesio en 13 de junio de 1834 a los 77 años de edad R.P.E.

Tumba del Capitán

¿Quién fue el tal Gabriel Moreno? ¿Por qué yace en tan recóndito y apartado lugar? Y ya de paso ¿por qué no se hace mención de su rango militar como “Capitán”?

Para tratar de desvelar el misterio tenemos dos opciones, que cada cual se quede con la que le plazca. La primera, creer a la siempre sugerente voz de las leyendas populares, o acatar lo que propone la tal vez fría y demasiado realista Historia.

La voz del pueblo nos cuenta que ese Gabriel Moreno poseía otro apellido; el de Pantisco. Así pues, este Gabriel Moreno Pantisco sería un soldado, en grado de capitán, que luchó en Dinamarca en una de esas guerras a las que eran muy aficionados nuestros anteriores monarcas. Una vez de vuelta en España lo seguiría haciendo esta vez contra el invasor francés, contra Napoleón en la conocida Guerra de la Independencia. Y se ve que en un momento a lo largo de su vida se le cruzaron los cables y los galones, y cansado de luchar a favor de los Borbones, se dispuso a luchar contra ellos, en concreto contra Fernando VII. Razones y motivos le sobraba. Formó pues un grupo de guerrilleros y se echó a nuestros montes cual intrépido bandolero. No tendría mucha suerte porque al poco tiempo murió a manos de las Migueletes, la futura Benemérita, en un estrecho y encajonado valle que todos conocemos, gracias a Gabriel Moreno Pantisco, como la Garganta del Capitán. La cruz, si continuamos pasando las enigmáticas hojas  de la leyenda, se esculpiría para calmar al espíritu de nuestro Capitán, que al parecer gustaba de frecuentar la piedra donde fue esculpida y los alrededores.

¿Y qué nos tiene que contar la Historia? Pues algo mucho menos romántico y novelesco. La tumba que vemos hoy día junto al arroyo de Botafuegos pertenecería a Gabriel Moreno, un ilustre y pudiente algecireño, nacido en 1760, y posiblemente propietario en esos años del Molino de San José. Quiso el infortunio que a nuestro Gabriel Moreno le pillara por esos campos una epidemia de cólera. Moriría a causa de esta terrible enfermedad y sería enterrado allí mismo pare evitar más contagios.

¿Con cuál teoría se quedan? Como buen aficionado a la literatura y al misterio me tira, claro, la primera; pero también como buen aficionado a la Historia me inclino por la segunda, por la que nos aconsejan los historiadores que han investigado en los archivos municipales. Además, la edad de defunción del tal Gabriel, a los 77 años, no me cuadra mucho en un bandolero, con mucho que se cuidase.

De todos modos, tengan razón o no los historiadores, yo no puedo evitar fantasear cada vez que camino por esta garganta que por los montes de alrededor luchaba un “capitán”, un bandolero contra la injusticia y el poder.

Despidiéndonos del Capitán

Regresando a la vereda por la que subimos la ladera, torceremos a la derecha en la siguiente que nos encontramos. Poco después, esta vereda nos obligará a cruzar el tramo, apenas unos 20 m., más propenso a estar embarrado. Yo estaba ahí preparado con mi Nikon a ver si alguien “metía la pata” en el barrizal, pero, me cachis, nadie.

Esa misma vereda nos conducirá a la Garganta, entre helechos y todo tipo de plantas que se afanan en arañarnos, pero se puede pasar con cierta comodidad. A unos 300 m. gira a la izquierda y nos hace encarar el tramo con mayor pendiente. En este punto enlazaremos con el camino que une la poza con el Llano de las Tumbas. Y hacia la poza vamos, a la derecha.

Tramo embarrado
En fila india
Garganta del Capitán
Tramo con mayor pendiente

La poza de la Chorrera es quizás el hito más conocido de la caminata, muy visitado por senderistas y excursionistas ocasionales. No es para menos ya que el lugar lo merece. La humedad, el colorido, el fragor del agua se unen al espectáculo del salto, de la pequeña catarata, y nos sumerge en una época antediluviana, tropical y dinosáurica.

Lástima que ese día no ocurriera nada de eso. Estaba la poza seca, irreconocible, y el salto de agua… sin agua. Por Tutatis y los dioses del bosque ¿dónde estaba ese agua? De las veces que he visitado la poza nunca la había visto así. Con poca agua sí, pero con ¿ninguna? o casi ninguna, no. Me temo que esta lamentable irregularidad no se debe sólo al atípico otoño que estamos viviendo; me temo más bien que se debe a las excesivas captaciones de agua por parte de la empresa del agua, que le está robando el  caudal. Es cierto que el arroyo de Botafuegos, como los demás de nuestra sierra, tiene un caudal estacional, pero es que al final entre unos y otros lo vamos a dejar en uniestacional, de verano, sin agua.

Eso sí, conseguí hacer fotografías con una perspectiva totalmente diferente, desde debajo del ausente salto de agua.

Poza de la Chorrera
Poza de la Chorrera, sin caudal la pobre mía

Para que nadie se quede con las ganas, ahí va una fotografía de la poza en todo su esplendor.

Así sí está bonita

 Retomando el camino, y una vez dado cuenta del bocata, nos dirigimos al LLano de las Tumbas. Este llano en realidad es una terraza aluvial, “fabricada” por el mismo arroyo a base de sedimentos cuando hace miles y miles de años la orilla pasaba a esa altura, muy por arriba del actual curso. Hoy día, aparte de solaz para excursionistas, es un patio de corchas, llano donde se apilan las panas de corcho extraídas de un sector del monte.

Saliendo de la Garganta
Entre alcornoques y hojarasca
Llano de las tumbas

El llano se conoce así por las varias tumbas antropomorfas allí excavadas en la roca. Las de abajo son las más conocidas y accesibles, pero hay más, semienterradas por la hojarasca y la tierra.

Tumbas antropomorfas

 Al final de dicho llano empieza a ensancharse el carril principal que viene desde la misma carretera comarcal, pero como vamos al encuentro del Ventorrillo de la Trocha, cogemos un atajo, un senderillo muy curioso que se abre a la derecha poco antes que se termine la explanada.

Vereda entre el LLano de las Tumbas y el ventorrillo de la Trocha
Ventorrillo de la Trocha
Una en grupo antes de bajar al arroyo de la Fuente Santa

 El Ventorrillo de la Trocha, en la actualidad un rancho de cabras y cerdos, servía vino, café y poco más a los caminantes que frecuentaban el camino de la Trocha hasta finales del s. XIX. Poco después pasamos por uno de los tramos empedrados mejor conservados. Quién esté interesado en saber más de esta ruta, que viste este enlace: La Trocha, nuestro camino.

Camino de la Trocha
Camino de la Trocha

Una vez pasada la garganta y el arroyo de la Fuente Santa, otro sitio espectacular que ya traeré al blog, subimos al Huerto de los Mellizos. Con este nombre se conoce a un enclave también muy conocido por los senderistas. De la misma época supongo que los molinos harineros, sería uno de los ranchos más prósperos de la zona. Hasta hoy nos ha llegado un síntoma de esa prosperidad. En este llano, muy similar al de las tumbas, hay naranjos de los que podemos obtener una buena dosis de vitamina C. Yo al menos lo hago cada vez que paso por allí.

Qué buenos senderistas… al final no se pringó nadie…
Huerto de los Mellizos
Cogiendo naranjas

Desde el mismo Huerto de lo Mellizos, y de la siguiente explanada del Cortijo de Matapuercos se divisa el carril por el que subimos e iniciamos la caminata. Sólo nos restaba llegar a los coches, y cómo no, celebrar la caminata con una buena cerveza en la Venta del Cobre.

Bajando del Cortijo de Matapuercos
Como manda la tradición: Saaaaaaalud y dcaminata

¡A nuestra salud y por supuesto… a la del CAPITÁN!

¡CHISTERA CHISTERA LA CAMINATA ESTÁ FUERA!

14 comentarios sobre “Garganta del Capitán

  1. Buena entrada. Has explicado muy bien la historia de este impresionante rinconcito que tenemos la suerte de tener los campogibraltareños.

    Saludos desde perrodeaguadeportivo.com

  2. ¡Enhorabuena Kendy!, muy bién explicado todo, con muchos detalles, aportando tu sello personal y lo mejor de todo, que haces que se mueva ese gusanillo que muchos llevamos dentro con el senderismo y el contacto con la naturaleza; A ver si me decido un día y me apunto a una.

  3. Hola Juanma: una pregunta, ¿podrías enviarme el track de esta ruta?
    Aparte, si quieres información de cualquier otra parte de los Alcornocales y puedo dartela, nada mas que tienes que pedirla, ya que conozco bastante del mismo.

    Saludos y gracias anticipadas.

    1. Hola Manuel,
      Encantado te mandaría el track para el GPS, pero es que no los utilizo en mis caminatas. Si te sirve de algo, y aunque no es lo mismo claro, te podría enviar el archivo de Google Earth. ¿Eres de por aquí, de Algeciras? Ya sabes que en wikiloc lo mismo encuentras tracks de más o menos la misma ruta, pero si te puedo ayudar con algún tramo en concreto o alguna referencia no dudes en decirmelo.
      Saludos y gracias por visitar el blog.

      1. Buenos días,
        Se qué este hiló ya tiene 2 años pero no se sí tendré suerte.
        Bueno te quería preguntar si ya tenéis el track de GPS o si me podías pasar el archivo de Google earth. En wikiloc no está la ruta.
        Muchas gracias y nos vemos por los caminos.

  4. Qué lástima! no haber dado antes con tu blog. Ayer intentamos hacer el sendero pero la única información que tenía me llevó por un camino que no era el adecuado. Dentro de unas semanas volveremos a intentarlo pero esta vez con vuestro itinerario. Gracias , la navegación por tu blog es maravillosa.

    1. Gracias Sara por tus palabras y por usar el blog,

      No dar con el camino adecuado es lo más normal del mundo. Es más, creo que el conocimiento que se adquiere del campo a base de ensayo y error es a veces la mejor forma de aprender. La mayoría de los sitios que conozco los he aprendido así, muchos de ellos por partes. De este modo también se evitan la desorientación y el perderse. Pues eso, si te puedo ayudar en algo más no dudes en seguir participando.

      Saludos.

  5. Hola Juanma, un magnífico trabajo bien documentado y explicado, le dan ganas a uno de hacerlo otra vez, haber si algún día coincidimos para hacer alguna Caminata juntos.

  6. yo la hice con mi mujer y mi niña pequeña de 5 años,esta fue su tercera ruta,la primera fue directamente a la garganta del capitan desde el penal de botafuegos,la segunda el arroyo de la miel,y esta fue su tercera ruta,la verdad que para ser tan pequeña se porto muy bien,en su proxima ruta que sera esta de nuevo la bautizare como senderista infantil,un orgullo para mi,pocos andan lo que ando ella en estas tres rutas.y sobre tu reportaje,muy bueno si señor muy bueno.

  7. Buenas tardes Juanma.

    Soy un principiante y suelo hacer algunos senderos acompañado de mi mujer y mi hija.
    He visto tu página y estoy interesado en hacer la garganta del capitán, me gustaría hacer un par de preguntas sobre este sendero.

    He visto los mapas, Crees que me resultará difícil seguir la ruta, no lo he hecho antes.

    Es difícil para llevar a mi hija de 10 años, aunque siempre camina muy bien por senderos.

    Gracias. Espero tu respuesta.

    por cierto está la pagina muy chula.

    Saludos.

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