Biblioteca·Historia, Folclore y Etnografía

Torrejosa, la torre olvidada de Facinas


Torrejosa, la torre olvidada de Facinas

 Quien como yo se sienta atraído por la Historia, y más en concreto por la historia local de su entorno, me comprenderá si lee esta entrada. Descubrir un testigo del paso del tiempo, un vigía del pasado como lo fue y es la Torrejosa, y además hacerlo en un paraje que ya creía conocido, no tiene precio. Así es, hará un par de años que tuve la suerte de hacer este “descubrimiento personal”. El primer acercamiento tuvo lugar leyendo  un artículo de un número de la revista tarifeña Aljaranda, en el que se enumeraban las distintas torres vigías del litoral del Estrecho. Cuando le tocó el turno a la Torre del Rayo, que ya conocía vagamente, el autor del artículo la relacionaba con la Torrejosa, cercana a Facinas. ¿Cómo? ¿En Facinas? ¿En el pueblo que considero mi segunda patria y al que me retiraba ya si las circuntancias lo permitieran? Ese desconocimiento imperdonable había que solventarlo con premura.

Y a ello me puse. En Internet poca cosa; alguna que otra mínima mención en artículos de historia local, y una sola fotografía, que yo encontrase al menos. Fue tirando de mapa y preguntando a vecinos de Facinas como dí con su ubicación. Otra vez ¿Cómo? ¿En el Cerro del Pedregoso, un monte precioso por el que he pasado decenas de veces pero sin subirlo? Pues sí, ahí estaba la torre, en su cima, resistiéndose al olvido como sólo lo hace la piedra arenisca.

En esta entrada, con la humildad propia del aficionado a la Historia, quisiera poner uno encima de otro, los escasos datos que he podido recopilar, con la intención de arrimar el hombro y contribuir a restaurar un poco el pasado de esta edificación. También incluyo cómo no fotografías que he tomado de ella las tres veces que la he asaltado, digo visitado. Por cierto, la última vez que subí el cerro fue a instancias de Vicente, un vecino de Facinas, el cual, hablando sobre el tema, me dijo que si no había visto la estrella de David que hay entrando a mano derecha. Por última vez, lo prometo ¿Cómo? ¿Una estrella de David en la torre y yo no la había visto las dos veces anteriores que la visité? El remate de los tomates.

Antes de nada, indicar que son varios los nombre que se le atribuyen a este monumento. Tanto en las publicaciones consultadas como en mapas he comprobado que además de como Torrejosa, se le designa como Torregrosa, Torre del Pedregoso o del Pantano. Quizás el término de “Torregrosa” es el que mejor la define, debido a sus medidas, pero utilizaré el de Torrejosa, por ser el más usado en las fuentes.

Y ahora vayamos con su ubicación. Se encuentra en el término municipal de Tarifa, a unos 5 km de Facinas, en la CA-221 en dirección a Los Barrios. Como se puede observar en la fotografía de abajo, se halla en el Cerro del Pedregoso, también conocido como de la Torrejosa. Pocos montes muestran una silueta tan perfecta como éste. Como si se tratase de una pirámide natural, la torre se encontraría en su cúspide, dominando y vigilando los dos valles cercanos, el de Ojén y Puertollano, y lo que fue la antigua Laguna de La Janda. A sus pies se levanta el Cortijo del Pedregoso, una edificación muy vistosa también con siglos a sus espaldas y cimientos. Frente a él encontramos una cancela, y un camino de descorche que nos conduce hasta la cima y la torre. En la laja que se puede apreciar a su izquierda encontraremos un gran número de tumbas antropomorfas excavadas en la roca.

Cerro del Pedregoso
Ubicación de la Torrejosa

Quienes levantaron esta torre eligieron sin duda el lugar idóneo. Situada a los pies de las sierras de Saladavieja y Ojén, es franqueada por ambos lados por las sierras de Fates y del Niño. Este trío de estribaciones crea por tanto los dos valles mencionados anteriormente, el de Puertollano y el de Ojén, por los que desde tiempos remotos discurrieron vías de comunicación hacia el interior de Andalucía. Por el valle de Ojén, la actual CA-221, pasaba la Vía VI Heraclea, proveniente de Carteia, camino que se seguiría utilizando en siglos posteriores. Y el de Puertollano era atravesado en tiempo medievales por un ramal del Camino Real que conducía a Medina Sidonia y Jerez. El control que se hacía de estas rutas desde el Cerro de la Torrejosa era por tanto muy férreo. Sólo hay que poner en marcha el piloto automático de la imaginación y contemplar cómo se aproximan por el valle de Ojén, levantando una nube de polvo, una legión romana; o cómo se dirigen hacia Tarifa, remontando Puertollano, las mesnadas reales de Alfonso XI, de camino a conquistar Algeciras en 1342. Facinas, que en la edad media se cree que era una alquería llamada Faysana, era un punto clave en las comunicaciones. En esta otra entrada trato de explicarlo: Facinas, encrucijada de caminos.

Como muestro en el mapa de abajo, cuando a causa de un ataque o desembarco se quería alertar a las poblaciones cercanas se realizaban ahumadas en los terrados de estas torres. Si el ataque se producía, por ejemplo, en Tarifa e interesaba avisar a los pueblos próximos del interior (Alcalá, Medina), la primera señal la recibía la Torre del rayo; ésta se la pasaba a nuestra Torrejosa, que a su vez la transmitía a otra torre ubicada cerca de Benalup. Para alertar a las poblaciones costeras se utilizaban la Torre de la Peña, la de Valdevaqueros, la de Guadalmesí, etc.

Comunicación entre Tarifa y la Torrejosa

Antes de mostrar más imágenes de la Torrejosa quiero explicar el porqué del título de la entrada, lo de torre olvidada. Pese a la importancia que creo que tiene, y al buen estado de conservación de lo que nos ha llegado, no está recogida como Bien de interés cultural e histórico por la Junta de Andalucía. ¿Los motivos? Pues no tengo ni idea. En dicho catálogo están recogidas el resto de torres vigías que en su día funcionaron en la provincia de Cádiz, incluso la de Valdevaqueros, de la que por lo visto sólo quedan prácticamente sus cimientos, embutidos en una propiedad privada por la zona de Casa Porros. O la Torre de Punta Carnero, de la cual sólo se ha conservado tristemente un muñón, pues fue volada en la década de los 40. Puedes comprobar tú mismo esta inexplicable omisión en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz,  y si sabes por qué ocurre esto, por favor, házmelo saber.

Vista frontal
Vista frontal
Vista lateral
Esquina frontal izquierda
Puerta de entrada

 Lo primero que me llamó la atención de esta torre fueron sus medidas. (Nota: Acordarme de meter en la mochila un metro). Sí, no puedo decir exactamente cuánto mide, pero debe de andar en torno a los 12 metros de anchura; esos fueron los pasos-largos que dí al intentar medirla. Lo siguiente que me atrajo, o más bien me desilusionó, fue comprobar que no estaba completa, que estaba desmochada. ¿Cuántas plantas tendría? ¿Sólo una y el terrado (azotea)? ¿Dos plantas abovedadas quizá? Nuevamente, ni idea. Si la Torre de Botafuegos, la más similar a ésta, tiene unas medidas de 6,50 de lado por 10,50 de altura, yo me imagino a la Torrejosa con una altura de entre 12 y 15 metros. Ya tardan arqueólogos cualificados, que seguro son los primeros interesados, en despejar las dudas.

Y continuando con las dudas ¿Cuál es su origen? ¿Cuándo y por quiénes fue construida la Torrejosa? Los que han abordado este asunto, a causa de la mudez de las fuentes y la carencia de prospecciones arqueológicas, no pueden asegurarnos  su cronología y por tanto el origen de sus constructores. Tal vez los archivos históricos de la Casa ducal de Medina Sidonia guarde entre sus legajos la solución.

No se cree que sea de fundación islámica, por lo que habría que empezar a contar a partir del año de la conquista de Tarifa por Sancho IV de Castilla: 1292. A partir de esa fecha es cuando se afianza el control cristiano del territorio y comienza la repoblación. Es en este contexto cuando la Torrejosa adquiere su significado. A los repobladores se les concedían muchos privilegios y concesiones; de alguna forma había que atraerles para que vinieran a vivir a la frontera. Sancho IV, por ejemplo, no les cobraba diezmo, portazgo, veintena, cuarentena, alcábala, ni quinto de botín de las cabalgadas. También se les concedió a los vecinos de Tarifa el derecho de construir en sus casas hornos para cocer pan, cal, tejas y ladrillos sin pagar nada a cambio. Alfonso XI, que visitó estas tierras en varias ocasiones en la primera mitad del s. XIV, no quiso ser menos y otorgó el perdón a todos los reos que vivieran en Tarifa un año y un día. Imagínense el canguelo que produciría vivir aquí, y ya de paso imagínense a Zapatero o a Rajoy invitándoles a vivir en un sitio donde te dan la casa, el trabajo y no tienes que pagar IVA ni ningún tipo de impuestos. Ya tienes la mosca detrás de la oreja.

Angel Sáez Rodríguez, que yo sepa de los que más entienden de torres almenaras de la región, cree que la Torrejosa es un donjón cristiano, es decir, una torre que cumplía las funciones de defensa, control del territorio y a la vez, esto es muy importante, de residencia. Esto es lo que a mí más me cuadra, que fuera la torre-casa-palacio del Señor de esas propiedades, donde vivía quizá gran parte del año, en donde se guarecía en caso de peligro, y en donde tal vez hasta cobraba derechos de paso. Las dimensiones de la torre, y sobre todo los elementos decorativos del interior que muestro a continuación debieron de plantearse para una ocupación duradera y diaria. Las diferencias entre esta torre, y sus similares torre del Rayo o de Botafuego, y las posteriores torres almenaras del litoral construidas a partir del s. XVI son notables. En estas últimas se percibe más su finalidad militar y defensiva.

Pantano de Almodovar y Valle de Ojén
Dique de contención del pantano y Saladavieja
Puertollano
Torre del Rayo

Y ahora, damas y caballeros, acompáñenme al interior de los aposentos, excusen la suciedad y las innumerables cacas de cabra, y tengan cuidado con las ramas del lentisco que crece dentro a sus anchas. Esto es quizá lo que más me fascinó de la torre, el estado de conservación de algunos de los detalles y elementos decorativos de la construcción.

Lo primero que nos llama la atención es el dintel de la entrada, de gran porte y elegancia; luego la bóveda de cañón que hace las veces de pasillo, en la que se observan dibujos sobre el estuco que tratan de imitar a los sillares de piedra. Ya en el interior yo me quedé flipado con la altura que alcanzaría en su día la sala principal, donde aún se conservan por suerte las pechinas que sustentaban la bóveda. También se aprecian los mechinales, boquetes en la pared donde encajaban las vigas de madera. Y cómo no, lo arcos sobre las distintas puertas, en los que se alternan ladrillos y sillares de piedra, que irremediablemente nos recuerda la estética islámica. En cuanto a las decoraciones de las paredes, yo pienso que éstas estaban totalmente enlucidas, y que nuevamente se dibujaban sobre este enlucido las decoraciones, aunque en realidad, más que dibujadas están incisas, grabadas con punzón. Es fácil a la mujer del Señor de las tierras hablando con el constructor de la torre y eligiendo los motivos; allí póngame unas espigas, en ese otro rincón unas flechas, etc. Bromas machistas aparte, cuando se entra en esta torre, se nota que los que la mandaron levantar no pasaron por alto el darle un toque hogareño.

Puerta de entrada con dintel trapezoidal
Quicialera para echar el cerrojo.
Pasillo abovedado para acceder al interior
Pechina de la bóveda y mechinales.
Puerta de acceso y puerta de la escalera, con sus correspondientes arcos de herradura.
Puerta principal, desde dentro.
Mechinal para encajar las vigas. Obsérvese las incisiones en el enlucido.
Elemento decorativo
Detalle del llagueado exterior

 Para terminar quisiera mostrar, para mí, y nunca mejor dicho, la estrella de esta torre: la estrella de David. Como dije antes, fue a la tercera cuando la vi, y gracias a Vicente. De no haber sido por él, la verdad no sé si la habría descubierto, pues se encuentra situada en la bóveda de una pequeña sala que antecede a la escalera, donde apenas llega la luz. Es necesario llevar una linterna para verla. Como el resto de elementos decorativos está grabada sobre el enlucido y se alternan dos colores, negro y ocre, para resaltarla.

Este “descubrimiento personal” me dejó la verdad traspuesto; primero por su belleza simple pero efectiva, y segundo porque uno es muy dado a ensoñaciones históricas. ¿A qué viene una estrella de David en una torre de dueños posiblemente cristianos? ¿Posee esta estrella un significado religioso y cultural, o es sólo un capricho ornamental de moda en esa época?

Cuando Vicente me habló de ella, de que era una estrella de David, de seis puntas, no pude menos de sorprenderme. ¿No se referiría a la estrella islámica de cinco puntas, llamada también pentagrama, y que para los islamitas representa los cinco pilares de su religión? Está claro que no, es la estrella de los otros “españoles” que habitaron en esos tiempos la península: los judíos.

Consulté a colegas historiadores sobre el posible origen y significado de esta estrella. Una vez más está claro que no se puede concluir nada sin el apoyo de las fuentes y la arqueología, pero la hipótesis que más me convenció o gustó es la de que esta estrella posiblemente sea una especie de firma o marca de su arquitecto, de procedencia judía.

Sea o no cierta esta hipótesis, pidámosle a la estrella un último favor; que alumbre y guíe el camino que han de seguir las autoridades políticas y culturales para que le proporcionen a la Torrejosa el cuidado y respeto que se merece.

Estrella de David en la bóveda junto a la escalera
Estrella de David en la bóveda junto a la escalera

Para saber más:

8 comentarios sobre “Torrejosa, la torre olvidada de Facinas

    1. Hola Daorino, si te animas también podrías visitar la Torre del Rayo, si no es que la conoces ya. Está muy cerca, en la carretera que pasa por el santuario de la luz en dirección a Facinas. Gracias por participar en el blog.

  1. Muy interesante, el artículo.
    Que verdad es lo poco que sabemos sobre nuestra patrimonio e historia. Es un tema apasionante para investigar. Me imagino a un antepasado mio, contemplando un desembarco de los invasores, y apurándose para prender el fuego que serviría de señal ( me imagino que por eso heredé el apellido). Por lo que parece Almenara viene del árabe, Al mansur ( Lugar de fuego).
    ¿las fotos del artículo estan tomadas desde la torre, o desde otro lugar?
    En fin, animarte a que sigas escribiendo e investigando.
    Un saludo

    1. Muy buenas señor Almenara ¿Hay moros en la costa? Fijo que el apellido viene de eso, de alguien que en su momento trabajó de eso, de guarda de torre almenara. Sí las fotos están hechas desde la cima del monte, no desde la torre en sí, pero vamos es lo que se ve desde allí. A ver si algún día que vayamos por esa zona subimos y la vemos. Nos vemos.

  2. No has contado que por poco te despeñas cuando te animé a subir al techo para tener una mejor visión de conjunto. Como siempre, muy bueno el artículo.
    Au revoir!

    1. Es que este oficio no está pagao… es verdad, no me acordaba de lo chungo que era subir por culpa del acebuche. Bueno cuñao a ver si quedamos con Eddy y quién se apunte y planificamos algunas caminatas.

  3. Sigue enriqueciendonos……..Tendremos articulo de la circular por el Monte de la Torre ??. Lo estamos deseando. Un abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s